PREGUNTAS FRECUENTES

Seguro que hay un montón de ideas que os vienen a la cabeza que no sabéis responder… veamos si os podemos echar una mano.

ALIMENTACIÓN SANA

Este nuevo tipo de alimentación comienza en EEUU como efecto rebote a la obesidad. La alerta de la cantidad de alimentos procesados que ingerimos de un manera exponencial desde los últimos años. Azúcares y grasas saturadas en grandes cantidades ha demostrado la relación directa con la cantidad de enfermedades degenerativas que sufre nuestra sociedad, Todo esto produce una mentalización en la forma de alimentarse. Pararse a pensar las consecuencias de lo que ingerimos producen una nueva revolución en la nutrición que ha llegado hasta la cocina.

Cualquier movimiento nuevo que viene revolucionando a la sociedad se le puede llamar moda, efectivamente esta es una nueva corriente de moda pero que viene a quedarse porque viene a mejorar nuestra calidad de vida y a establecer unos nuevos hábitos alimenticios.

Es extraño que nuestra civilización haya obviado tanto tiempo como lo que ingerimos es nuestra gasolina para funcionar, cuidar ese combustible tiene una lógica aplastante, ya que “somos lo que comemos”.

Los alimentos procesados han pasado numerosas etapas de elaboración, y como resultado han perdido gran parte o todo su valor nutricional.

Sucede con todos los alimentos a base de harinas blancas o refinadas y los alimentos con azúcares y grasas trans.  Son más económicos en materia de producción y depósito, por lo que duran más tiempo para poder ser consumidos.

Tu salud actual y futura, es directamente proporcional a la calidad y a la cantidad de lo que comes.

– Aumentan la presión sanguínea, debido a que suele utilizarse un alto contenido de sodio y grasas saturadas.

– Disparan hormonas de acumulación de grasa, dando como resultado paulatino aumento de peso y ansiedad.

– Contribuyen a la diabetes, al contener harinas refinadas en su elaboración.

– Mal nutrición, debido a la pérdida de nutrientes en cada procesado.

– Aumenta el consumo de colorantes y aditivos químicos que perjudican nuestra salud.

Los alimentos orgánicos o ecológicos son aquellos que se cultivan sin el empleo de pesticidas, sustancias o aditivos químicos. También se usan para su producción una serie de técnicas no contaminantes encaminadas a la protección del medio ambiente.

Es dificil poder comparar los nutrientes de un alimento orgánico a un alimento de producción común pero si puedes tener la certeza de estar evitando sustancias químicas y pesticidas, además de mejorar la calidad, el sabor y la textura.

Todos los alimentos organicos deben de llevar un sello de regulación de la comunidad europea, que certifica que sobre esos alimentos ha habido un seguimiento desde su cultivo hasta su recolección, asegurando que se han cumplido todos los requerimientos oficiales para certificarlos.

Los cultivos orgánicos encarecen principalmente por ser productos de su reducida producción.

Si, es cierto que son más caros pero estamos comprando salud pero al invertir en frutas y verduras (productos no espcialmente caros) y reduciendo en otros alimentos como carnes, productos procesados se acaba haciendo una media en ticket final de la compra.

Todos los organismos oficiales coinciden en que tomar frutas y verduras a diario es una máxima en nuestra alimentación.

Citando a la OMS

Las frutas y las verduras son componentes esenciales de una dieta saludable, y un consumo diario suficiente podría contribuir a la prevención de enfermedades importantes, como las cardiovasculares y algunos cánceres. En general, se calcula que cada año podrían salvarse 1,7 millones de vidas si se aumentara lo suficiente el consumo de frutas y verduras”.

Según nos dice la OMS, la composición exacta de una alimentación saludable, equilibrada y variada depende de las necesidades de cada persona (edad, sexo, hábitos de vida, ejercicio físico). No obstante, los principios básicos de la alimentación saludable son siempre los mismos.

  • Comer frutas, verduras, legumbres (por ejemplo, lentejas, judías), frutos secos y cereales integrales.
  • Al menos 5 porciones de frutas y hortalizas al día.
  • Limitar el consumo de azúcares libres a menos del 10%. El azúcar libre también puede estar presente en el azúcar natural de la miel, los jarabes, y los zumos y concentrados de frutas;
  • Limitar el consumo de grasa (1, 2, 3) al 30% de la ingesta calórica diaria.
  • Limitar el consumo de sal a menos de 5 gramos al día (aproximadamente una cucharadita de café) y consumir sal yodada.

Químicamente hablando, las grasas son compuestos orgánicos formados por carbono, hidrógeno y oxígeno. Su función principal es de proporcionarnos energía por lo que las necesitamos para vivir.

Per muy importante saber distinguir los tipos de grasas:

 

Grasas saturadas: se encuentran en alimentos de origen animal como carnes, embutidos, leche y sus derivados (queso, helados).

También en aceites de origen vegetal como los aceites de coco o de palma (que se consumen a través de bollería industrial, aperitivos salados y productos transformados).

El consumo de grasas saturadas favorece un aumento de los niveles de colesterol en sangre, LDL colesterol (colesterol malo), siendo uno de los principales factores de riesgo para enfermedades del corazón.

 

Grasas insaturadas: se encuentran en alimentos de origen vegetal como los aceites vegetales (aceite de oliva, girasol o maíz). También en frutos secos (nueces, almendras…) y en semillas (sésamo, girasol, lino). Los aceites de coco o de palma, aunque son aceites de origen vegetal.

Se trata de grasas líquidas a temperatura ambiente. Se clasifican en:

  • Monoinsaturadas: el más representativo es el ácido oleico presente principalmente en aceite de oliva y otras grasas de origen vegetal como los aceites de semillas (aceite de girasol, aceite de colza). También se encuentran en las nueces, almendras y aguacates.

La sustitución de grasas saturadas por grasas insaturadas en la dieta contribuye a mantener niveles normales de colesterol sanguíneo.

  • Poliinsaturadas: Son esenciales para nuestro organismo porque no las puede sintetizar y deben ser suministradas a través de la dieta diaria para regular procesos metabólicos de los sistemas cardiovascular, inmune y pulmonar, entre otros.

Citando a la OMS: “La ingesta de azúcares libres debería reducirse a lo largo de la vida, para obtener mayores beneficios para la salud, esa cantidad debería ser inferior al 5%. Por azúcar libre se entienden todos los azúcares que los fabricantes, los cocineros o los propios consumidores añaden a los alimentos o las bebidas que se van a consumir, así como azúcares presentes de forma natural en la miel, los jarabes, y los zumos y concentrados de frutas.”

El azucar refinado solo contiene sacarosa, ningún nutriente mas, por lo que solo aporta calorías. El hígado transforma el azucar en grasa, lo que contribuye al aumento de peso, pudiendo dar lugar a sobrepeso y obesidad. Además de aumentar el riesgo de caries dental, diabetes.

El azúcar produce adicción, consumo de glucosa influye en la actividad cerebral aumentando la atención, un fenómeno natural y de corta duración. Además nos genera bienestar ya que aumenta nuestras endorfinas

El consumo excesivo de  la sal es una alarma en la Organización mundial de la salud.

Las enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares son las principales causas de muerte prematura en el siglo XXI. La OMS pone en práctica el plan de acción para la estrategia mundial para la prevención y el control de estas enfermedades, que incluye reducir el consumo de sal en el mundo en un 30%.

La sal, en forma de glutamato de sodio o de cloruro de sodio, es la principal fuente de sodio en nuestro régimen alimentario y se usa como condimento en muchas partes del mundo. En numerosos países, el 80% del aporte salino proviene de alimentos procesados tales como panes, quesos, salsas en frascos, carnes curadas y comidas hechas.

Las personas consumen, en promedio, alrededor de 10 gramos de sal al día. Esta cifra es aproximadamente el doble de la cantidad de sal de cualquier procedencia (alimentos procesados, comidas hechas y alimentos preparados en el hogar) recomendada por la OMS (menos de 5 gramos o menos de una cucharadita al día). La OMS recomienda que los niños de entre 2 y 15 años consuman incluso una cantidad menor de sal que ésta, que deberá adaptarse a sus necesidades energéticas para el crecimiento.

«La sal está presente en casi todo lo que comemos, ya sea porque la mayoría de los alimentos procesados o preparados la contienen en cantidades elevadas o porque la añadimos cuando preparamos la comida en casa», añade el Dr. Chestnov.

El Dr. Chestnov dijo que la disminución del consumo de sal es uno de los medios más eficaces para que los países mejoren la salud de la población y pidió encarecidamente a la industria alimentaria que colabore estrechamente con la OMS y los gobiernos nacionales para reducir de forma gradual la concentración de sal de los productos alimentarios

El cuerpo humano está compuesto por diferentes moléculas. Esas moléculas constan de átomos. El átomo tiene protones -cargados positivamente- y electrones -cargados negativamente- que se mueven alrededor del átomo. Estos electrones pueden compartirse con otros átomos para conseguir la máxima estabilidad.

 

Si se forma un enlace débil -donde queda un electrón sin pareja-, se forma el radical libre. Estos radicales libres son muy inestables, por lo que reaccionan con facilidad para encontrar el electrón necesario para lograr su estabilidad. Si roban un electrón a otra molécula, esta quedará inestable y se convertirá en un radical libre también. De esta forma se realiza una cascada de radicales libres, hasta que irrumpen con una célula viva.

Los radicales libres dañan a nuestro cuerpo causando, en el mejor de los casos, el envejecimiento, y en el peor, graves enfermedades. Existen factores ambientales -contaminación, cigarrillo, mala alimentación- que aumenta la dosis de radicales libres que hay en nuestro cuerpo. El cuerpo maneja los radicales libres que se producen de forma natural, pero si la producción de los mismos es excesiva, se producen daños en el cuerpo.

Los antioxidantes nos ayudan a protegernos de este proceso.

Los antioxidantes son un grupo de vitaminas, minerales y colorantes de compuestos vegetales que impiden el efecto perjudicial de los radicales libres por eso debemos incluir las frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y hortalizas en nuestra dieta diaria. Ya que se encargan de neutralizar los radicales libres donando uno de sus electrones, y poniendo fin a la cadena de robos.

SUPERALIMENTOS O SUPERFOODS

Superalimentos o superfoods es un término que cada vez se utiliza más para denominar a aquellos alimentos naturales que tienen una cantidad excepcional de nutrientes. Estos alimentos provienen de distintas partes del mundo y se les atribuyen beneficios reconocidos desde la antigüedad.

Parece ser que hay alrededor de 100 alimentos naturales que se pueden considerar superfoods o superalimentos.

Desafortunadamente no hay criterios estandarizados que un alimento tenga que cumplir para llamarse superfood, por lo que es fácil encontrar distintas listas de estos productos según la fuente que se consulte.

Dentro de una alimentación sana no pueden faltar los alimentos más nutritivos. Hay poco que perder y mucho que ganar probando a introducir superfoods o superalimentos dentro de una dieta variada y equilibrada. No hay que comprarlos todos, ni tomarlos el mismo día, busca el que se ajuste más a tus necesidades e incorpóralo a tus zumos, smoothies, postres, bowls, etc, teniendo siempre en cuenta las recomendaciones en cuanto a las dosis facilitadas por el productor.

RAW FOODS

Raw food, más conocida en España como alimentación viva, cocina sin fuego o cocina crudivegana, es un tipo de alimentación a base alimentos de origen vegetal que se preparan sin calentarlos por encima de 42º C.

Se puede encontrar todo tipo de platos “Raw Food” pero siempre estarán hechos a partir de ingredientes de origen vegetal: vegetales, hortalizas, frutas, frutos secos, semillas y cereales integrales, brotes o germinados, aceites vegetales extraídos en frío, algas, hierbas y especias, superalimentos o superfoods y edulcorantes naturales sin procesar.

Para preservar las enzimas, vitaminas y minerales de los alimentos. Cuando cocinamos los alimentos a temperaturas por encima de 42º C se destruyen las enzimas y se pierden gran cantidad de sus nutrientes.

Las enzimas son necesarias para prácticamente todos los procesos y actividades que mantienen la vida de los seres vivos.

Este tipo de alimentación destaca porque su aporte nutricional es muy alto, tiene un alto contenido en vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, es muy alcalinizante, favorece el metabolismo y su contenido calórico es bajo.

Comer comida “viva” hará que te sientas con más energía, más ligero y ¡más joven y saludable! ¿se puede pedir más?

LECHES VEGETALES

Se habla mucho sobre la leche de vaca de sus pros y sus contras y hay diversidad de estudios que la avalan o la critican. Así que no os podemos dar una información concreta.

Las leches vegetales tienen todo el aporte nutricional del ingrediente vegetal que utilicemos, son muy digestivas, no tienen colesterol y son bajas en grasas, si te decides a probarlas verás que además están muy ricas. En el caso de que tengas alergia o intolerancia a la leche, por supuesto que son un sustituto perfecto.

Aunque las dos comenzamos a usar las leches vegetales comprándolas ya elaboradas, pronto el precio, el sabor y la etiqueta donde se lee que en algunos casos contienen conservantes y azúcares añadidos, hizo que los empezásemos a prepararlas en casa. No hay nada más fácil, rápido y económico que hacerte una leche de almendra en tu cocina.

En el caso de que empieces a comprar leches vegetales envasadas, no olvides comprobar que no tengan conservantes ni azúcares añadidos.

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